A lo largo de sus 7 kilómetros de finísima arena se puede disfrutar de un divertido partido de fútbol, caminatas a la orilla del mar, o intentar montar una ola sobre una tabla de surf.

En todo el corredor de esta playa se encuentran típicas palapas con una oferta gastronómica de exquisitos platillos tradicionales, preparados con pescado y mariscos frescos de la zona, que pueden acompañar con una refrescante bebida y las notas de alguna canción popular mexicana; toda una deliciosa tradición que no puede faltar en su visita.

Y en su regreso no se olvide visitar alguno de los negocios asentados a la orilla de la carretera, donde se ofrecen delicias como pan de plátano, cocadas y otros productos típicos de la zona.

“¿Qué dicen las campanas de San Blas?/ A las naves que pasan al sur/Del puerto de Mazatlán/ A ellas no es nada más”, recita José Nicolás Quirarte mientras contempla el paisaje del puerto de San Blas y repasa los versos en español e inglés desde las alturas de La Contaduría, uno de los tantos edificios que resguarda este importante puerto donde la historia se vive y revive sin importar el paso de los siglos.

“Aquí tenemos muchas historias”, recalca José, orgulloso sanblasense de 78 que ha dedicado su vida a contar la historia de San Blas a las tantas personas que a diario visitan este puerto.

Visitar San Blas es transportarse a otro tiempo, a otro ritmo en el que hasta las actividades más sencillas como pasear por las calles o beber un café adquieren otra dimensión; da la sensación de que se disfrutan más.

Al pasear por sus calles revivirá épocas pasadas que han marcado la historia no sólo del estado de Nayarit, sino de todo México.

Y en este puerto el tiempo es otro, aquí parece que se detiene un poco, con sus haciendas, sus edificios históricos y sus calles que son recorridas por sus habitantes en bicicletas que adaptan de los modos más curiosos.

Este puerto fue fundado por Nuño Beltrán de Guzmán en 1530, sin embargo el rey Carlos III de España lo reconoció como puerto de altura hasta 1768, mismo año en el partieron de San Blas los frailes franciscanos comandados por Fray Junípero Serra a la Misión de Nuestra Señora de Loreto con el propósito de colonizar las Californias.

En San Blas se estableció la primera aduana marítima del Pacífico y fue el puerto más importante de esta zona en la época de la Colonia.

Y para que conozca de primera mano la historia de San Blas a través de los relatos de sus cronistas, de su gente y su arquitectura, testigo mudo de esos acontecimientos, no olvide visitar los edificios históricos del puerto.

Su recorrido puede comenzar en La Contaduría, un fuerte construido en 1770 en el cerro de San Basilio, donde se establecieron las oficinas de la contaduría de la hacienda colonial.

El broche de oro de esta inolvidable experiencia puede ser la visita a la Isla Isabel -ubicada a 70 kilómetros del puerto- una formación rocosa de origen volcánico donde habita gran diversidad de aves, o viajar a la comunidad cora de Singayta -a dos kilómetros de San Blas- y tener un acercamiento a su cultura. Su viaje a San Blas, como la esencia de este puerto, será histórico.

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