Fotografía: Alejandro Encarnación Delgadillo

El origen de este postre es más antiguo de lo que muchos saben de el puesto que va ligado con la ciudad de Tepic, desde el nacimiento de esta.

Fotografía: Alejandro Encarnación Delgadillo

Una tradición olvidada, el “ANTE TEPIQUEÑO” es un pequeño pastel, hecho con un pan mamón como base, cortado en pedazos que se entreveran con una crema pastelera (natilla) envinada con alcohol de caña, salpicado de pasas, ajonjolí y canela en polvo, sentado en un comalito de barro, y adornado con banderas de colores de papel de china picado.

Así data la receta y su presentación en su tradición desde principios del siglo XX. Probablemente en su inicio fuera servido en una vasija de barro, no en el comal; la participación del utensilio en barro para montarlo era lógica, por ser Tepic, una zona alfarera prehispánica.

Fotografía: Alejandro Encarnación Delgadillo

El envinado, podría haber sido con otra bebida alcohólica, y si fuera alcohol fuera probablemente del que traían de las Antillas, puesto que el cultivo de la caña en Tepic, aún no se daba en los campos; las banderas que adornan el postre los más probable era que no fueran de papel de china. Por mencionar algunas modificaciones. 

El ornato de las banderas en el postre; era el simbolismo para representar a Santiago Apóstol, nombre dado a estos territorios conquistados como el Reino de la Nueva Galicia. Es indiscutible que el Ante era ya un postre mestizo existente en la colonia; manjar que se degustaba para celebrar la fundación de Tepic,

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